“La hipocresía es el homenaje que el vicio tributa a la virtud”

François De La Rochefoucauld (1613-1680) Moralista francés.
“Exageráis la hipocresía de los hombres. La mayoría piensa demasiado poco para permitirse el lujo de poder pensar doble”

Marguerite Yourcenar (1903-1987) Escritora francesa.

La Hipocresía

Can Resolis. En el Carrer Tordera 28, en Plaça Raspall. Barrio de Gràcia
Viernes 26 de febrero  20.30 a 23. 10 euros, que incluyen:

a) 2 consumiciones a elegir entre café, té, vino, cerveza, refresco;
b) tapeo elegante: papas bravas, tortilla, croquetas, etcétera

c) la actividad, por supuesto

Muchas veces escuchamos que en nuestra sociedad cuenta más la apariencia que la sustancia. Puede que sea verdad, pero en tal caso tendríamos que admitir que las demás sociedades no se distinguen por su transparencia, sino que muestran diferentes grados de hipocresía. Incluso se podría decir que nuestra sociedad es menos hipócrita que otras, ya que a lo largo de su historia ha sido capaz de desenmascarar muchos de sus engaños.
Uno de lo más arraigados es sin duda la fe en las virtudes. La idea de que pudiesen existir hombres y mujeres cuya conducta era recta y impecable fascinó hasta el ofuscamiento los filósofos clásicos y cristianos. Simular una virtud, en su perspectiva, representaba tal vez el peor vicio (o pecado), ya que la hipocresía es hija de la mentira, manifestación del mal y de la ignorancia.

En realidad, desde el renacimiento hasta la modernidad, una plétora de pensadores ha notado que los verdaderos hipócritas no son los simuladores, sino los que celebran un concepto de virtud tan abstracto y vacío. El modelo de hombre bondadoso y humilde, propuesto por la iglesia romana, es una perfecta tapadera para los juegos de poder y la opulencia de los jerarcas. La etiqueta y la buena educación marcan la diferencia entre el noble y el villano, entre quien merece aprobación y quien no, pero en realidad esconden los vicios privados de los que representan la autoridad.
Una vez visto el rey desnudo, se descubre que no esconde ninguna superioridad moral sino simple capacidad de simulación. En aquel momento, el hombre común deja de desear la virtud y empieza a estudiar el galateo. Todos sabemos que, a una entrevista de trabajo, es mejor presentarse con un buen traje que con una biblia.

Es natural fingir para lograr ciertos fines. Muchos animales lo hacen. Sin embargo los seres humanos no pueden liberarse de la sensación de que sea algo intrínsecamente malo y reprochable. Tal vez sea justamente esto lo que hace de nosotros los más hipócritas entre todas las especies.

Dudas y preguntas:

lorenzomismamente@gmail.com (moderador)   615553407

raulmismamente@gmail.com (comisario)         651147461

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