“De lo ridículo a lo sublime sólo hay un paso”
Napoleón Bonaparte (1769-1821) Militar y Primer Cónsul francés

“De todas las injurias, ser dejado en ridículo es la que menos se perdona”
Platón (427 A.C- 347 A.C) Aristócrata y filósofo griego.



El ridículo

Can Resolis. En el Carrer Tordera 28, en Plaça Raspall. Barrio de Gràcia

Viernes 22 de enero  20.30 a 23. 10 euros, que incluyen:

a) 2 consumiciones a elegir entre café, té, vino, cerveza, refresco;
b) tapeo elegante: papas bravas, tortilla, croquetas, etcétera

c) la actividad, por supuesto

Ridículo es literalmente “hacer reir”. Comentaba en un monólogo el famoso Loco de las coles, que cuando le comentó a su abuela que iba a ser cómico, esta le dijo, “ten cuidado, que se te reirán”.  Así pues, estamos segurísimos de que este viernes, la primera hora, la de las historias, nos hará reir de lo lindo.

Olvidamos rapidito cuando dejamos en ridículo, sin embargo cuando hemos sido dejados en ridículo, el peliagudo recuerdo tarda bastante en esfumarse. Sospechamos entonces, que nuestra humillación es instructiva, a la manera de la terapia de shock socrática. Podríamos distinguir dos maneras de hacer el ridículo, una en la cual, el ridiculizado comulga interiormente con la vejación y otra por el contrario, de un dolor diferente, el ridiculizado se siente solo y digno ante la burla, pero sin que el suceso lo haya transformado en lo más mínimo.

El ridículo guarda así estrecha relación con “no saber adaptarse a diferentes planos o situaciones”. Pero como bien apuntaba Napoleón al inicio, quizás, si siempre te adaptas a una situación por miedo a hacer el ridículo, jamás optas a modificar dicho status quo.

Por mi parte, recuerdo como de jovencito montamos un equipo de futbol sala con varios replegados del pueblo. Estuvimos un par de temporadas, antes de ir reforzando la plantilla, perdiendo por 17-1 y resultados similares. Mi madre sufría cuando decían los resultados por la radio. Con los años conseguimos confeccionar un equipo decente. Lo que me pregunto es si, era el miedo al ridículo lo que nos empujó a mejorar la plantilla en lugar de haber abandonado la competición, paralizados por el ridículo más absoluto.

Cambiando de década. Cuentan algunos historiadores soviéticos , que lo que más fastidiaba a la cúpula del PCUS en la época de Stalin, era que, cuando habían detectado a un alto cargo del partido enfangado hasta las cachas en un caso de corrupción, antes de que fuera juzgado, se suicidara. En palabras del propio Stalin, “era tan cobarde que no ha tenido coraje ni de hacer el ridículo en el juicio ante toda la gente a la que había traicionado”

Esperamos que este viernes no os paralice el tema del café y vengais con todas las ganas del mundo de contar vuestras ostias con los charcos, por decír un ridículo sencillito y no espantoso, como seguro que muchos de vosotros también atesorais.

Dudas y preguntas:

lorenzomismamente@gmail.com (moderador)   615553407

raulmismamente@gmail.com (comisario)         651147461

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s