“El orden es la virtud de los mediocres”
William Shakespeare (1564-1616) Dramaturgo británico.
“La escalera ha de barrerse empezando por arriba”
Proverbio rumano

En nuestra web sale más cuca la propaganda y se puede meter baza:
Can Resolis. En el Carrer Tordera 28, en Plaça Raspall. Barrio de Gràcia
Viernes 29 de enero  20.30 a 23. 10 euros, que incluyen:

a) 2 consumiciones a elegir entre café, té, vino, cerveza, refresco;
b) tapeo elegante: papas bravas, tortilla, croquetas, etcétera

c) la actividad, por supuesto

Como es nuestra costumbre, también esta semana os proponemos un tema digno de una diatriba, que enfrentará los cafeteros más progres a los más aristocráticos y conservadores.

En si misma, la palabra “orden” no tendría por que suscitar tantas polémicas. Para los griegos se trataba de una evidencia: no era para ellos cuestión de considerar si existe o no un orden en el cosmos, sino de investigar cómo es posible que se mantenga. El orden del universo es la base de todas las cosas, incluso de nuestra manera de pensar. Así que sería estúpido rechazarlo o querer cambiarlo: significaría oponernos a nuestra esencia y a nuestra comprensión de las cosas.

Los filósofos cristianos acogen esta visión, centrando su atención en el análisis de los procesos causales a la base del orden universal. Dios, está claro, genera orden, porque el orden es bien, belleza y justicia. El caos es cosa de satanás. A diferencia de la mayoría de los filósofos griegos, los padres de la iglesia no se contentaban con la simple contemplación del mundo: querían, por así decirlo, ampliar el dominio del orden contra el desorden y el mal. Así que las instituciones eclesiásticas se proponen no sólo como defensoras del orden, sino que “ordenan” el “orden” a través de “ordenes morales”.

En la época moderna, asistimos a una verdadera ruptura entre ser humano y orden. A partir de las dudas metafísicas de Descartes, se va desarrollando una tendencia antropocentrista por la que el ser humano, aunque proceda de la naturaleza, no reconoce en si mismo el mismo orden que reconoce en el mundo y en su regularidades físicas. Entre el siglo XIX y el siglo XX, se llega incluso a dudar que el mundo sea una expresión de orden y armonía: la ciencia se abre al indeterminado y al casual.

Las consecuencias éticas y políticas de este tipo de visión del mundo aún no son completamente visibles. Sin embargo, a lo largo del siglo pasado hemos asistido a varios intentos de reducir su impacto destructor. Los totalitarismos se han presentado como defensores del viejo orden en algunos casos, o los promovedores de uno nuevo en otros. La cura puede ser peor que la enfermedad.

¿Significa esto que debemos rendirnos al caos? La respuesta no está nada clara. Sólo sabemos que hay un sitio en el que nunca faltará cierto orden, justo y necesario, para la conversación dialéctica y la comprensión de los demás, y es el café filosófico Mismamente

Dudas y preguntas:

lorenzomismamente@gmail.com (moderador)   615553407

raulmismamente@gmail.com (comisario)         651147461

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