“Si conociéramos la causa de todo tendríamos compasión hasta del diablo. Así pues, cuanto más sabemos, más compasivos somos”
 Graham Greene (1904-1991) Novelista británico.
 
  
“La compasión es la base de la moral y del amor”
Hegel (1770-1831). Filósofo alemán.
 
 
 
En nuestra web sale más cuca la propaganda y se puede meter baza:

La compasión

Can Resolis. En el Carrer Tordera 28, en Plaça Raspall. Barrio de Gràcia

Viernes 22 de enero  20.30 a 23. 10 euros, que incluyen:

a) 2 consumiciones a elegir entre café, té, vino, cerveza, refresco;
b) tapeo elegante: papas bravas, tortilla, croquetas, etcétera

c) la actividad, por supuesto

 -No quiero que me compadezcas –responde con frecuencia el amigo feo del adinerado y cachas surfero donostiarra cuando este último intenta hacerle de celestino-. Es evidente que el chavalín, lector de Nietzsche, se siente ofendido.

La compasión esta asociada a sentimientos de jerarquía. Sólo desde una posición de clarísima superioridad jerárquica se puede levantar la sospecha de hipocresía sobre un gesto compasivo. Sucede que en naciones en las cuales se ocultan las jerarquías  y se propaga a los cuatro vientos que reina la igualdad, la compasión se vuelve prácticamente imposible. O si la hay, es bajo presupuestos altamente tóxicos. Sin embargo, en lugares donde las castas son públicas, ya sea en el Antiguo Régimen o en la tradición hindú, la compasión es perfectamente posible, empujada por un calculado entusiasmo caballeresco.

En las sociedades más hipócritas, las protestantes, con sus sistemas jerárquicos de clase completamente ocultos y reprimidos, la compasión se asocia a un sentimiento pasivo de lástima o pena ante la desgracia que nos produce el dolor de otro. De hecho, en inglés no existe el concepto compasión más que como “pity”, que lo liga irremisiblemente a la pena. De aquí a disfrutar con el dolor ajeno, sólo va un pasito

Sin embargo, en las naciones de difusión católica como la nuestra, que asumen la crudeza de la vida y no se hacen muchas ilusiones respecto al prójimo, las jerarquías son más visibles.

San Pablo de Tarso uno de los padres de la Iglesia decía que la compasión no es una pena sino un compartir, un dejar de sentirse el ombligo del mundo, un “reir con los que ríen y llorar con los que lloran”

Los altos jerarcas del Café filosófico Mismamente sentimos pues una compasión hacia los que todavia no probaron las mieles de nuestra tertulia. Pero no una compasión penosa e insana, sino de esta última, reímos con los que se ríen de la actividad y lloramos con los que salen de trabajar más tarde y no pueden sumergirse.
Dudas y preguntas:

lorenzomismamente@gmail.com (moderador)   615553407

raulmismamente@gmail.com (comisario)         651147461

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