“Cuanto más viajas mas tonto te vuelves”
Confucio. Filósofo chino. (551 adC -479 adC)

“El verdadero viaje no consiste en la búsqueda de nuevas tierras, sino de nuevos ojos”
Marcel Proust. Escritor francés (1871-1922

El viaje
Can Resolis. En el Carrer Tordera 30, en Plaça Raspall. Barrio de Gracia
Viernes 14 de marzo. 21 a 23
10 euros.
El precio incluye:

a)
2 consumiciones a elegir: café, té, vino, cerveza, refresco;
b) tapeo por un tubo: papas bravas, tortilla, etcétera
c) la actividad, por supuesto.

Con ocasión del reencuentro de los dos Mismamente acometemos un tema salvaje. Y no decimos salvaje gratuitamente. El viaje es algo salvaje en la medida de la cual se opone a la civilizada y sedentaria rutina diaria.

El viaje es un recorrido físico que se caracteriza por un punto de partida y un destino con lo cual no tendremos que olvidar la estrecha relación que guarda con la idea de camino. El tema del viaje es un tema exclusivamente humano; ni los planetas, ni las plantas, ni tan siquiera los animales viajan ni tienen caminos. Si acaso tienen rutas, órbitas o similares.

Muchas veces resulta clave ir al origen del concepto para desentrañar su naturaleza, en este caso el viaje brota, paradójicamente con la aparición de la vida sedentaria. En la vida nómada no se contempla ese carácter especial del viajero como alguién, que en consonancia con la cita de Proust, vuelve al lugar de partida con una mirada diferente de la vida respecto a la que tenía cuando partió.

Veremos pues este viernes, qué tensiones pueden sacudirnos para encaminarnos hacia lugares inexplorados en pos de lo desconocido. Por muy de perogrullo que resulte, el viaje contiene un proceso paralelo interior aparte del consabido recorrido físico. El viaje pugna -o quizás complementa-  nuestro civilizado día a día, que necesita de costumbres para florecer, el viaje representa la posibilidad de cuestionar los principios sobre los cuales habíamos fundado nuestra rutina.

Es aquí donde incide la cita inicial de Confucio, el cual se fija en el lado peligroso del viaje: el cosmopolitismo y con ello la tendencia al desarraigo y la destrucción de las costumbres y tradiciones que cohesionan a las gentes. Así pues, un cosmopolita, no puede evitar ser un guiri en todos los lugares, teniendo quizás graves problemas para penetrar en los intrínculis de cada ciudad. La incompatibilidad es evidente.

En cierto sentido, el viajero es una especie de filósofo. Tanto el uno como el otro rechazan las soluciones fáciles. Ahora bien, la cuestión recae entonces en que quizás las soluciones difíciles sean peores. No obstante, la incertidumbre al respecto puede ser máxima. No sabemos ni cómo ni a dónde llegaremos.


Contactar con:

lorenzomismamente@gmail.com (moderador)               677361143
raulmismamente@gmail.com (comisario)               651147461

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