“Si yo me hubiese dedicado a la política. ¡oh atenienses!, me habrían matado hace mucho tiempo y no hubiese hecho ningún bien ni a vosotros ni a mi mismo”
Sócrates (470 AC-399 AC). Filósofo griego.
“La política es una guerra sin sangre. Es cien veces más guerrero el político que el soldado, porque el soldado lucha raras veces en su vida mientras que el político lucha siempre”
Mao Tse-Tung (1893-1976) Estadista chino.
La política
Can Resolis. En el Carrer Tordera 30, en Plaça Raspall. Barrio de Gracia
Viernes 22 de febrero. 21 a 23
10 euros.
El precio incluye:

a)
2 consumiciones a elegir: café, té, vino, cerveza, refresco;
b) tapeo por un tubo: papas bravas, tortilla, etcétera
c) la actividad, por supuesto.

Para los que tienen sobrada creatividad filosófica, el tema es lo de menos, y pueden pasar con sutileza de la política a la idiotez, al amor, o a la envidia, siempre dueños de su finura con el pincel y su trapío con el capote. No obstante intentaremos centrar un poco la cuestión.
Idiota viene del griego idiotés. Idiotés se le llamaba al que no se metía en política, preocupado tan sólo de lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás. Esto encaja con aquella contundente definición que hacía Aristóteles según la cual el hombre no es sino un animal político.
Aquí irrumpe un problema gordo porque en la Anciana Grecia “polis” significaba ciudad y lo político es lo relativo a la ciudad. En aquellos tiempos las ciudades eran ciudades-estado, con su correspondiente ejército. Hoy, sin embargo, las ciudades no suelen ser una unidad -y las pocas que lo son como el Vaticano o los paraísos fiscales, no lo son precisamente en el sentido griego- sino que la unidad la compone la nación. Para los despistados, aclararemos que una nación la componen un montón de ciudades y todavía más pueblos. Así pues, el concepto de política es un anacronismo y sería más correcto cambiarlo por el de “nacionítica”. Se entenderían mucho mejor las cosas.
Veríamos por ejemplo con mayor sencillez, que la base de la política hoy en día no es la lucha entre polis, como ocurría entre Atenas y Esparta por ejemplo, sino la lucha entre naciones, como pueda ser entre EEUU y Rusia. Y veríamos también como la “nacionítica” exterior precede a la “nacionítica” interior, en cuya campaña electoral estamos ahora mismo sumergidos.
No nos enrollamos por eso de que la mayor forma de perder el interés es contarlo todo. Tan sólo advertir que, antes de hacer campaña electoral por uno u otro partido, en el Cafe Filosófico Mismamente intentaremos comprender las raíces de la política antigua -o “nacionítica actual”-. Los asiduos ya saben que somos una de las pocas actividades barcelonesas que empiezan la casa por los cimientos.
Es preciso avisar con antelación para poder preparar la comida y que no estemos muchos, porque entonces es un cacao.


Contactar con:

raulmismamente@gmail.com (moderador y comisario)                 651147461

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