“Es difícil hacer a un hombre miserable mientras sienta que es digno de sí mismo”

Abraham Lincoln (1808-1865) Político estadounidense.

“Tienen razón los pájaros cuando atacan a picotazos hasta la sangre, al pájaro que no es como los otros, porque aquí la especie es superior a los individuos singulares. Los pájaros son todos pájaros, ni más, ni menos. En cambio, el destino de los hombres no es ser “como los otros”, sino tener cada uno su propia dignidad”

Soren Kierkegaard (1813-1855) Filósofo danés.

La dignidad

Can Resolis. En el Carrer Tordera 28, en Plaça Raspall. Barrio de Gràcia

Viernes 4 de diciembre 20.30 a 23.

10 euros, que incluyen:

a) 2 consumiciones a elegir entre café, té, vino, cerveza, refresco;

b) tapeo elegante: papas bravas, tortilla, croquetas, etcétera

c) la actividad, por supuesto

El tema de la dignidad ha salido a la palestra con la famosa editorial de los periódicos catalanes sobre “La dignidad de Cataluña”. La verdad, es que es de los conceptos más confusos que nos hemos atrevido a toquetear en el Cafe Filosófico Mismamente. Se habla bastante de la dignidad, pero cada uno lo aplica como mejor le rota. De esta manera, creemos imprescindible atacar su definición para ver si nos orientamos algo. En un principio más que referirse a una tierra, cultura o nación como parecen referirse los editorialistas de estos periódicos, la dignidad es algo especificamente referido a la nobleza moral del individuo, no a una masa de individuos como puedan ser los catalanes en su conjunto.

En su origen etimológico significa en griego clásico “autonomía”. Así pues, los ejemplos máximos de dignidad serian el de los samurais japoneses que se suicidan tras perder una guerra, el del asesino que, arrepentido tras asesinar a golpes a su esposa, se arroja desde su séptimo piso o el revolucionario marxista-leninista que prefiere morir de pie que vivir siempre arrodillado. El filósofo que más se concentró en esto de la dignidad no fue otro sino Tomas de Aquino, santificado posteriormente. Para el santo, en su Suma contra los Gentiles -que traducido a la jerga actual vendría a significar “panfleto contra los vulgares”, la dignidad se basa en que el ser humano no depende solamente de las condiciones materiales como si fuera un buey comiendo guisantes. La persona no se agotaría en los placeres a corto plazo de su cuerpo sino que tendría dignidad en la medida en que puede manejar conceptos abstractos incorpóreos que llegarían hasta las ideas universales.

Cambiando de tercio, también se ridiculiza a los dignos por su inoperancia práctica. “Ese es un digno”, “es un pura sangre”, es una especie de desprecio para el que no se adapta a las miserias del medio. Ahí tenemos el ejemplo máximo y discutido de Unamuno, que cuando era rector de la universidad de Salamanca, antes de la guerra civil y ante un mitin del general Millan de Astray en el que este dijo ¡Muera la inteligencia!, respondió con aquel digno para algunos y patético para otros siguiente comentario:

-Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha.

Os emplazamos pues a que vengais al café de este viernes, ya sea con sobrada o mermada dignidad, o incluso con alguna espada dispuestos al duelo tras alguna discusión irreconciliable.

Dudas y preguntas:

lorenzomismamente@gmail.com (moderador) 615553407

raulmismamente@gmail.com (comisario) 651147461

“La mejor manera para perder la propia independencia es gastar dinero que no se posee”
Mustafa Kemal Atatürk (1881-1938), político turco.

“Ser independiente es cosa de una pequeña minoría, es el privilegio de los fuertes”
Friedrich Nitetzsche (1844-1900), filósofo alemán.

En nuestra web sale más cuca la propaganda y se puede meter baza:
www.mismamente.org/blog

La independencia
Can Resolis. En el Carrer Tordera 28, en Plaça Raspall. Barrio de Gràcia
Viernes 13 de noviembre 20.30 a 23. 10 euros, que incluyen:

a) 2 consumiciones a elegir: café, té, vino, cerveza, refresco;
b) tapeo elegante: papas bravas, tortilla, croquetas, etcétera

c) la actividad, por supuesto

A menudo nos toca escuchar gente que habla de independencia y libertad como si fueran la misma cosa. Nada más lejano de la verdad. Tal vez la independencia de las cadenas de la ignorancia, del prejuicio o de la mala gestión política represente un primer paso hacia la libertad. Sin embargo, el ser libre puede aceptar ciertos vínculos, ya sean los de la fe, del compromiso o de los ideales, mientras el independiente rechaza cualquier dominio exterior. Como nos sugiere la palabra misma, la independencia es una condición de autonomía absoluta.

Se trata con toda probabilidad de una condición deseable, ya que la dependencia es a menudo adicción: una situación que nos proporciona una ventaja inmediata, pero acaba cobrándonos a largo plazo un precio inaceptable. Sin embargo es bastante común quien pide independencia no solo para liberarse del peso de la constricción, sino también de las responsabilidades que esta libertad conlleva. Asistimos por lo tanto a una constante propaganda en la que autodeterminación, tolerancia y progreso se venden como autentica independencia, aunque escondan en realidad una dependencia más vil: la de la indiferencia.

Se trata de un punto de la máxima importancia ya que el logro de la independencia responsable representa un principio ético común a muchas escuelas filosóficas. El sabio no sufre ninguno de los condicionamientos exteriores: su camino hacia la felicidad no depende de los eventos que pueblan el mundo exterior. No obstante eso, en su independencia no es indiferente. Sólo a través de la huida de cualquier compromiso entiende qué es lo mejor para si mismo y para la sociedad que lo rodea.
Para lograr la justa independencia hay que entender de cuales lazos hay que librarse y a cuales hay que mantenerse bien atado.

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