“Quien tiene una pasión dominante, odia en funcion de ella al género humano, porque todo le parece, con relación a su pasión, rivales o, al menos, resistencias”
Si observamos con sutileza, tanto la crucifixión, como el amor cortés extremo, como el seguimiento de una estrella futbolística, tienen cuanto menos un lazo invisible, que si bien implican un sufrimiento -de hecho pasión, como pasivo, viene de passus. en latín sufrir-, el presunto sufridor no es una víctima impotente sino que sufre “gratuitamente”, por así decirlo, el apasionado, “se lo ha buscado”.
Es ahí donde radica el núcleo duro del apasionado, y es en este punto en el cual os quiero dejar, sufridos lectores, para que llegueís en vuestro punto justo de ebullición al cafelito de este viernes. Os recordamos que el horario es vespertino, las 19:00 y que por el módico precio de 0 europeos el fragor de la batalla se complementa con pastas, pepinillos y cafelitos.

