“La mediocridad es inimitable y muerde al que se escapa de ella por alguna parte”
Honoré de Balzac (1799-1850). Escritor francés.
Gilbert Keith Chesterton (1874-1936). Escritor británico.
Can Resolis. En el Carrer Tordera 28, en Plaça Raspall. Barrio de GràciaViernes 25 de marzo 20.30 a 23. 10 euros, que incluyen:a) 2 consumiciones a elegir entre café, té, vino, cerveza, refresco;
b) tapeo elegante: papas bravas, tortilla, croquetas, etcéterac) la actividad, por supuesto
-¿Y de dónde vienes?
-Del cole
Ah vale, ¿Y, a dónde vas?
-A casa
-¿Y todo bien?
-Si si, bien.
Ahondando en el tema, quizás sólo un ultra de la mediocridad, se cree que está bien, llegado este momento de la conversación.
Pues bien, tras la resaca del CN 100 (Cafetazo Número 100) entramos de lleno en el menos protocolario pero más cabalístico 101 con un tema que bien podría ser un insulto.
En filosofía de la ciencia se llamaba “principio de mediocridad” a la moda triunfante que inauguró Copérnico de intentar demostrar que la Tierra no se encontraba en el centro del universo. En este caso, parece ser que la mediocridad ha tenido éxito, por el momento.
La pregunta que nos ronda y que nos rondará morena este viernes es sencillita, ¿existe el término medio?, ¿por qué se le insulta, en este caso, al mediocre?, ¿por qué todos los santos o héroes son más bien tipos más bien extremos, alejados del fardo de rutinas y domesticaciones?
La mediocridad siempre se critica pero rara vez se libra uno de ella. Veamos por ejemplo a Superman, un tipo inmortal pero que sin embargo se disfrazaba de oficinista de medio pelo durante toda su vida. Quizá lo hacía por el mismo motivo por el cual, todo un David Villa, el flamante delantero del Barça y de España, tiene que irse a fumar al lavabo en cualquier guateque, para que nadie lo vea y le haga una foto con el móvil.
Lo dicho, os quiero a todos ahí

